“Moisés solía plantar una tienda fuera del campamento, a cierta distancia, y la llamaba ‘la tienda del encuentro’” (Éxodo 33;7)
RICHARD ROHR:
Dirijo estas cartas a aquellos de Uds. que honesta y devotamente están intentando acampar fuera de cualquier partido político o denominación religiosa, e incluso fuera del mundo de las opiniones sostenidas con fanatismo. Sabemos ahora muy bien que debemos evitar la tentación de tornarnos defensores de nuestro propio campamento.
Queremos habitar esa posición profética “en las afueras del campamento”, descripta en Éxodo 33;7 como “la tienda del encuentro”. Y aunque esta tienda es plegable, móvil, y aun desechable, sigue siendo un lugar de encuentro con “lo sagrado”, que siempre está en movimiento y delante nuestro.
En nuestro actual clima político lleno de injurias, se ha tornado demasiado fácil justificar pensamientos, palabras y acciones llenos de miedo y de odio contra el “otro” lado.
Proyectamos nuestra ansiedad fuera nuestro, equivocando el diagnóstico acerca del verdadero problema (el verdadero mal), reemplazándolo constantemente por problemas más pequeños y aparentemente más manejables.
Nuestro híper -defendido ego ve, odia y ataca en otras personas aquellas partes nuestras que nos cuesta reconocer. No queremos abandonar nuestras propias convicciones morales, pero eso generalmente significa que no queremos abandonar nuestra necesidad de tener razón, de ser superior, y de estar al mando. Nuestro apego a ese falso “yo” autoconstruido nos conduce a las peores equivocaciones y posturas.
Recuerden que no vemos las cosas como son, sino como somos.
Y recordemos que , al Sutra del Corazón; Gate gate pāragate pārasamgate bodhi svāhā!
Idos, idos,totalmente idos; todos se han ido totalmente a la otra orilla, iluminación -amén.
Entre la necesidad material de la existencia y la búsqueda de la espirirtualidad como destino, el hombre se desenvuelve en esta vida de la cual desconoce tres puntos fundamentales; origen, fin y nada. Este interregno entre materia y espíritu lo recreó con el arte y el conocimiento básico que lo alejara de la ignorancia. Ninguno de estos aspectos lo retiraron del diario sufrimiento que le provocaba la misma existencia y las acciones de aquellos que atentaban contra el prójimo. Ante este estado, su inteligencia debió haberle impuesto una ética existencial en que el prójimo fuese benefactor del afecto, de la solidaridad y del consuelo. Sin embargo, pudo más la lucha descarnada por sobrevivir a cualquier precio.
Esto pudo ser obviado, si el hombre hubiese construido con la ética -que entiende y ha descrito- una humanidad basado en los valores altruistas. El camino inverso lo ha llevado a una competencia egoísta al construirse en un ser singular, cada vez con menos entrelazamiento con el prójimo y más cercano a un ser oscuro, como solo parte de un intermedio de la evolución incomprendida, en el que actualmente intenta excluir los sentimientos en un proceso de deshumanización creciente.
La humanidad ha sido modelada por el sufrimiento, el cual ha sido excesivo desde la necesidad de buscar el sentido existencial absolutamente vedado a la posibilidad del conocimiento, pero también incrementado por la estructura del comportamiento del ser humano en su relación con el prójimo y con lo ecológico. Pudo haber evitado este sufrimiento adquirido por su propia conducta, pero se dejó someter por el egoísmo que le propuso la supervivencia, alejado de una ética que comprende y también ha intentado desarrollar, pues el sufrimiento le ha permitido asimismo aprender cual es el verdadero camino que debe trazar
Gracias Jorge,
clarísimo tu análisis y certero tu diagnóstico, digno de una mentalidad de patrón médico! 🙂
Sólo agregaría que existen algunos individuos compasivos que ejercitan la solidaridad en sus caminos, como tú mismo.
Estos seres humanos suelen pagar el precio de la incomprensión y el ninguneo, en el mejor de los casos. En el peor, la persecución y la hoguera.
Son ejemplos, modelos a seguir, pequeños faros de luz, los «justos de la humanidad» que, según la tradición judía, mantienen al mundo andando e impiden su disolución total.
Abrazo fraterno.
La relación entre el Shemá (la declaración de fe central del judaísmo: «Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor es uno») y el no-dualismo (la visión filosófica y mística de que la realidad no está dividida en entidades separadas, sino que todo es una manifestación de una única Realidad o Conciencia suprema) es un punto de encuentro fascinante entre la teología bíblica y el pensamiento místico profundo, especialmente desarrollado en la Cábala y el Jasidismo.
Aunque el monoteísmo bíblico tradicional establece una distinción ontológica clara entre el Creador (Dios) y su creación (el mundo), el misticismo judío interpreta el Shemá a través de lentes no-duales:
Hola José
Muy interesante la reflexión de la IA sobre los aspectos no duales del judaísmo místico. En mi opinión, son correctos en cuanto al aspecto esotérico del judaísmo, no así en cuanto a su aspecto exotérico. Pero esa distinción entre lo que se ofrece al pueblo y la sabiduría reservada a una élite más versada en teología sucede también en realidad en las tres grandes religiones monoteístas de Occidente.
En cuanto al no-dualismo y su relación con el Shemá, al considerarlo más de cerca ya que tú pones el tema sobre la mesa, me parece que el Shemá integra en sí los dos aspectos:
1) el no-dualismo: «Adonai Ejad» (el Señor es Uno)
2) el dualismo en el diálogo: «Shemá Israel» (Escucha Israel)
Dios Adentro Dios Afuera coincide en ese enfoque integrador Dualidad/No-Dualidad.
Paz y luz!