Esta plegaria, escrita por Richard Rohr, fraile franciscano y maestro espiritual, es un mensaje de unidad, compasión y humildad. El No-dualismo holístico no promueve la no acción, sino que pide que todo lo que hagamos «fluya desde nuestra conexión profunda» con lo divino.
Una frase transformativa: «Sabiendo que nos estás escuchando mejor de lo que hablamos«.
El tono inclusivo pide por la «sanación de nuestro mundo», terminando con un cierre ecuménico: «Amén, Amín, Om, Ashé», integrando tradiciones judías, cristianas, islámicas, hindúes/budistas y africanas (Yoruba).