“En todo lo que ocurre, mi único deseo, mi único gozo debería ser el saber: ‘He aquí lo que Dios quiso para mí. (…) Y aceptando de Él todas las cosas que recibo, gozo en mi alma, no porque las cosas son lo que son, sino porque Dios es Quien es.” (Thomas Merton, Francia, 1915-1968, Semillas de contemplación, p.21)