El religioso cree que hay un alma separada. El materialista cree que hay un cuerpo separado. El místico sabe que todo es uno. (A.R.J.)
«Cuando hago Jñâna-Yoga (Filosofía) veo que no soy nada. Cuando hago Bhakti-Yoga (Amor) veo que lo soy todo. Entre estos dos fluye mi vida». (Nisargadatta Maharaj)
Aquí, la «nada» es la Unidad (el vacío creador) y el «todo» es la Multiplicidad de las formas. La vida es el flujo constante entre ambas caras, entre la Razón y el Amor.
Otra tradición mística, el Taoísmo, explica que el origen es uno, pero su manifestación es infinita: «El Tao engendró al Uno. El Uno engendró al Dos. El Dos engendró al Tres. El Tres engendró a los diez mil seres«.Los «diez mil seres» son la multiplicidad que vemos afuera, pero el texto nos recuerda que si sigues el hilo hacia atrás, siempre llegas al Tao. La moneda es el Tao; las dos caras son el «vacío» y la «creación».
En la tradición de la India, se usa mucho la analogía del oro y las joyas:
«Como de un solo trozo de oro se conocen todas las cosas hechas de oro —pues la diferencia es solo de nombre y de forma, pero la realidad es solo el oro—, así es este conocimiento».
La Conciencia Única es el oro. Las cosas existentes son las «joyas». Tienen nombres y formas distintas (multiplicidad), pero su sustancia (Ser) es exactamente la misma.
Una reflexión respecto al nombre de este sitio:
- La Unidad es el «Dios Adentro» (la esencia silenciosa).
- La Multiplicidad es el «Dios Afuera» (la danza de las formas, los colores del otoño).
No son dos cosas separadas, sino la Conciencia experimentándose a sí misma a través de infinitos espejos.