«La Realidad (Ser, Existencia, Vida, Dios) es una Presencia Única que juega al juego de la Dualidad tomando las infinitas formas del mundo manifestado.» (A.R.J.)
Te parece que entendiste esta frase? Te propongo un juego: completa los espacios punteados de este texto que la explica.
Esta frase encierra el gran secreto de las sabidurías milenarias. Se puede entender muy fácil con una imagen de todos los días.
Imagina el océano. El océano es una sola masa de …………., inmensa y profunda. Esa es la Presencia Única (la Realidad, Dios, el Ser, la Vida).
Ahora, mira la superficie de ese océano. Está llena de ………: unas son grandes, otras pequeñas, unas chocan contra las rocas y otras mueren suaves en la arena. Si una ola pudiera pensar, creería que está……………………….. de las demás. Diría: «Yo soy esta ola pequeña, y tú eres esa ola gigante». Eso es el juego de la ……………….: la ilusión óptica de creer que somos cosas distintas y separadas (tú y yo, el frío y el calor, el nacimiento y la muerte, la salud y la enfermedad).
Pero la verdad es que ninguna ola es independiente; todas son, única y exclusivamente, …………… de ……..tomando formas temporales (las infinitas formas del mundo manifestado).
Cuando la frase dice que es un «juego», significa que la Vida se expresa de millones de maneras distintas Se «disfraza» de un…………., de una …………, de una célula latiendo, o de nosotros mismos. Toma todas esas formas porque si todo fuera siempre una masa infinita y quieta, no habría ……………, ni ………………., ni historias que contar.
Para que exista un abrazo, hacen falta dos …………… que parezcan separados. Para que exista la medicina, hace falta un cuerpo que sanar y ………………… que ayude a sanarlo. Todo es la misma Vida jugando a encontrarse consigo misma a través de nosotros.Esta enunciación es la quintaesencia del monismo ontológico, una formulación que dialoga íntimamente con las grandes tradiciones no ………………… desde el Advaita Vedanta hasta el idealismo absoluto hegeliano.
El mundo es un espejo de la mente, una danza de sombras en la luz del Ser. Como el brillo en el oro o la ola en el mar, la creación no es distinta de su origen.
Como el hombre que sueña que es un rey y sufre por un reino que no existe, así el alma se envuelve en su propio relato, olvidando que es el espacio donde el sueño ocurre. No hay más prisión que el pensamiento del «yo», ni más libertad que el silencio de ese pensamiento. Cuando la mente se aquieta, el universo se disuelve en el océano infinito de la Conciencia pura.
Un instante es una era, y una era un parpadeo, en el teatro infinito de la imaginación pura. El pasado no ha ocurrido y el futuro ya es presente para aquel que descansa en lo eterno. No existe el observador ni lo observado, ni existe el conocimiento ni lo conocido; la distinción es solo una marca en el agua que el mismo océano borra con su calma.
Ni el cuerpo es real, ni el mundo es una carga. Todo lo que aparece tiene un fin, pero Aquello que observa la aparición y el fin, eso no nace, ni muere, ni cambia. Actúa en el mundo como el actor en la escena: llora si es necesario, ríe con el corazón, pero mantén siempre el centro en lo Inmutable. Sé como el aire, que lo toca todo y nada lo ensucia.
Ni hay cautiverio, ni hay liberación, ni hay buscador, ni camino que recorrer; solo queda la dicha que se reconoce a sí misma en el vacío radiante de lo que Siempre Es.
Esta frase captura la esencia del Advaita Vedanta, una de las escuelas más influyentes de la filosofía hindú. Aunque la redacción exacta parece ser una paráfrasis moderna (muy común en autores como Alan Watts o maestros de la corriente Neo-Advaita), sus raíces se encuentran en textos sagrados de hace miles de años.
1. El concepto de Brahman (La Realidad Única)En el hinduismo, especialmente en las Upanishads, se enseña que existe una única realidad última llamada Brahman. Es la «Presencia Única» a la que te refieres.
2. Lila: El Juego DivinoLa frase menciona que la realidad «juega al juego de la dualidad». En sánscrito, esto se conoce como Lila.
3. Maya: El velo de la DualidadPara que el «Uno» pueda jugar a ser «muchos», necesita una herramienta de ilusión: Maya.
Resumen de la visión metafísicaPara la filosofía hindú, tú no eres una gota de agua intentando llegar al océano; eres el océano entero actuando temporalmente como una gota.
El océano… y esa energía amorosa a la que pertenecemos.
En cada ola, la misma esencia; unidad en lo que es, y transitoriedad en su existencia.
Quizás un abrazo pueda ser dos olas que se funden sumando altura o prolongando su recorrido. En definitiva, una ola más amorosa.
Amén y Amen
Gracias Daniella
Qué buena síntesis: «unidad en lo que es y transitoriedad en su existencia».
Y tú sincrónicamente, traes el tema del amor, que justo mencioné en mi comentario a Patricia.
PAZ Y LUZ
La separación existe para que encontremos, por nosotros mismos, lo único detrás de la ilusión. Cuando no solo demos vuelta nuestras cabezas hacia la puerta dd la caverna, sino que además caminemos hacia ella y al exterior… que no es ni más ni menos que nuestro «yo soy» que habita muy dentro nuestro e inerva el cuerpo como quien da energía eléctrica a un aparato cualquiera sea… estamos todos sostenidos por ls misma energía y vivimos gracias a ella… separados para completarnos, juntos para contemplar lo que toma forma para hacer del mundo un lugar de aprendizaje.
Gracias Patricia!
Ex alumnita devenida en abogada y broker inmobiliario!!!
Tu aporte es muy motivador.
Yo le agregaría que la separación posibilita el surgimiento del amor.
PAZ Y LUZ!
En Su nombre vivimos, en Su templo vivimos.
En Él vivimos verdaderamente, hasta que Él abre
su ojo en nosotros.
En Su nombre Él vive, en Su templo Él vive.
Él vive verdaderamente en Él, cuando abre su ojo en nosotros.
Mientras tanto, esperemos y miremos hacia Él, y no los unos a los otros.
Llamémosle a Él en todo, para encontrarlo todo en Él.
Entonces, la vida será un festival.
La Arquitectura de la Separación: El Velo de las Formas sobre la No Dualidad
La percepción humana opera, por diseño biológico y cultural, a través de la fragmentación. Para navegar el mundo físico, la mente necesita distinguir entre el depredador y la presa, lo frío y lo cálido, el «yo» y el «entorno». Sin embargo, cuando estas herramientas funcionales se solidifican en estructuras de identidad —como el nombre, el currículum, la autoridad y la jerarquía—, se convierten en muros infranqueables que ocultan la naturaleza no dual de la existencia.
La Prisión del Nombre y la Forma (Nama-Rupa)
En el instante en que otorgamos un nombre a un fenómeno, cesamos de experimentarlo en su totalidad. El nombre es un límite; define lo que una cosa es, pero fundamentalmente establece lo que no es. Al identificarnos con un nombre propio, la consciencia —que es por naturaleza vasta y sin fronteras— se encoge hasta caber en una etiqueta fonética.
La forma, por su parte, refuerza la ilusión de la discontinuidad. Observamos los bordes de un cuerpo y asumimos que allí termina la realidad de ese ser. No obstante, la física y la metafísica sugieren que no hay un punto donde el aire deje de ser atmósfera para convertirse en pulmón. La forma es una convención de los sentidos, un mapa que terminamos confundiendo con el territorio. Al aferrarnos a la forma, nos alejamos de la comprensión de que el observador y lo observado son expresiones de una misma sustancia.
La Jerarquía como Alimento del Ego
Las jerarquías y la autoridad son extensiones sociales de la dualidad. Estas estructuras dependen intrínsecamente del contraste: no puede haber un «superior» sin un «inferior». En la búsqueda del conocimiento, la sumisión a la autoridad externa crea una división insalvable entre el buscador y la verdad, situando a esta última en un pedestal lejano.
La autoridad impone la idea de que la sabiduría es una propiedad que se transmite de quien «posee» a quien «carece», reforzando el sentido de carencia individual. En una realidad no dual, la sabiduría no es un objeto de intercambio, sino un reconocimiento de lo que ya es. La jerarquía, al estratificar la existencia, atomiza la unidad y nos obliga a competir por una posición, distrayendo a la consciencia de su estado original de integración.
El Currículum: La Identidad como Acumulación
El currículum representa la culminación de la falsa identidad. Es el intento de definir el «ser» a través del «hacer» y el «haber tenido». Al reducir a un individuo a una lista de logros, títulos y experiencias pasadas, se crea una narrativa lineal que nos ancla al tiempo.
La no dualidad es una experiencia de presente absoluto; el currículum es un monumento al pasado. Quien se define por sus credenciales vive en una constante dualidad entre su imagen pública (la máscara) y su esencia inefable. El prestigio y el estatus actúan como «anclas de identidad» que impiden al individuo fluir con la totalidad, pues cualquier cambio en la estructura de su importancia personal se percibe como una amenaza de muerte a su ego.
Conclusión: El Desaprendizaje del Límite
Para acceder al conocimiento de la no dualidad, no se requiere sumar información, sino restar definiciones. Las jerarquías, los nombres y los currículos son útiles para gestionar la logística de la vida en sociedad, pero son fatales cuando se toman como verdades ontológicas.
El velo de la separación se rasga cuando se comprende que estas estructuras son solo juegos de sombras. La realidad no está dividida en rangos, ni en nombres, ni en trayectorias profesionales. Debajo de la cacofonía de las etiquetas, subyace un silencio único y continuo donde la autoridad se disuelve y la forma se revela como lo que siempre fue: una danza transitoria de la vacuidad.
La Disolución de la Identidad: Un Ensayo sobre la Trascendencia del Sujeto
La arquitectura de la experiencia humana suele sostenerse sobre tres pilares que brindan una falsa sensación de solidez: el **nombre**, la **forma** y la **historia acumulada** (el currículum). Desde una perspectiva ontológica profunda, especialmente en las tradiciones de la no-dualidad, estos elementos no son más que construcciones periféricas que ocultan una realidad subyacente. La libertad metafísica comienza, precisamente, cuando se comprende que la identidad no es una esencia, sino un hábito narrativo.
El Nombre como Límite
El nombre es la primera frontera. Funciona como una etiqueta lingüística que fragmenta la unidad de la existencia en parcelas manejables. Al nombrar algo, lo limitamos; le otorgamos una propiedad y una separación que en la naturaleza no existen. En el pensamiento de autores como **Adi Shankara**, el *Nama* (nombre) es el velo que nos impide ver el *Brahman*, la totalidad indiferenciada. Trascender el nombre implica dejar de ser un objeto dentro del mundo para reconocerse como el espacio en el que el mundo ocurre.
La Forma y la Trampa de la Apariencia
La forma (*Rupa*) es el límite físico y mental. Vivimos bajo la tiranía de la imagen, creyendo que somos el contorno de nuestra piel o la estructura de nuestros pensamientos. Sin embargo, la física moderna y la mística coinciden en que la forma es flujo: una danza constante de partículas y energía que nunca es la misma de un segundo a otro. Filósofos como **Alan Watts** sugerían que identificarse con la forma es como confundir las olas con el océano; la ola tiene una forma definida, pero su sustancia es agua pura El Currículum: La Prisión de la Memoria
Quizás el lazo más difícil de romper es el del currículum: la suma de nuestros logros, fracasos, títulos y roles sociales. Esta «identidad biográfica» es una carga que el individuo arrastra para validarse ante el otro. Desde la mirada de Nisargadatta Maharaj, este registro de experiencias es meramente memoria acumulada, un «yo» proyectado hacia el pasado que carece de realidad presente. El ser real no tiene historia; es una presencia atemporal que no se define por lo que ha hecho, sino por lo que esencialmente *es*.
Trascender estas tres categorías no significa aniquilar la personalidad, sino reubicarla. El nombre, la forma y el currículum pueden seguir operando como herramientas funcionales para la vida en sociedad, pero dejan de ser centros de gravedad. Cuando el sujeto se desprende de la necesidad de ser «alguien» definido por etiquetas, accede a una libertad radical: la de la consciencia que no necesita presentación porque ya es el todo.
El Delirio de la Unidad: Una Crítica a la Especulación Metafísica
Desde un análisis estrictamente racional, el postulado que reduce la Realidad a una «Presencia Única» jugando a la «Dualidad» no es más que una construcción teórica ridícula. Carece de cualquier tipo de rigor científico y se interna en el terreno de la especulación de mentes delirantes que buscan explicaciones mágicas allí donde la biología y la física ya ofrecen respuestas concretas. No existe un solo experimento replicable que demuestre que la materia sea una «ilusión» o que el universo posea una intencionalidad lúdica.
Aun así, desglosando este sistema de creencias, la analogía del océano funciona como el núcleo de su retórica. Plantea que el universo es una sola masa de agua, inmensa y estática en su esencia, a la que denominan «Ser» o «Dios». Bajo esta mirada, las olas —es decir, los individuos, los planetas o las partículas— serían meras perturbaciones superficiales. Es aquí donde la ciencia disiente radicalmente: una ola es un fenómeno físico de transferencia de energía, no una entidad con capacidad de «creerse» separada. La individualidad biológica no es una «ilusión óptica», sino un hecho evolutivo y metabólico tangible.
El texto sugiere que este supuesto «juego de la dualidad» es el responsable de que percibamos opuestos como salud y enfermedad. Para la medicina y la lógica, estos son estados fisiológicos distintos, no «disfraces» de una misma cosa. Sin embargo, para este pensamiento especulativo, todo es simplemente movimiento de agua tomando formas temporales. Según estos delirios metafísicos, la Realidad se «disfraza» de árbol, de estrella o de ser humano con el único fin de generar experiencia y movimiento, bajo la premisa de que una unidad absoluta sería «aburrida» o «quieta».
Finalmente, el argumento alcanza su punto máximo de irracionalidad al afirmar que para que exista un abrazo se necesitan dos cuerpos que solo «parezcan» estar separados. Esta visión sostiene que, en una intervención médica, el paciente y alguien que lo ayuda son, en el fondo, la misma entidad jugando a encontrarse. Este monismo ontológico, que se extiende desde el Advaita Vedanta hasta ciertos idealismos occidentales, es una formulación que dialoga con tradiciones no duales, pero que permanece para siempre fuera del alcance del método científico, siendo relegada al ámbito de la fe o la fantasía filosófica.
El Delirio de la Unidad: Una Crítica a la Especulación MetafísicaDesde un análisis estrictamente racional, el postulado que reduce la Realidad a una «Presencia Única» jugando a la «Dualidad» no es más que una construcción teórica ridícula. Carece de cualquier tipo de rigor científico y se interna en el terreno de la especulación de mentes delirantes que buscan explicaciones mágicas allí donde la biología y la física ya ofrecen respuestas concretas. No existe un solo experimento replicable que demuestre que la materia sea una «ilusión» o que el universo posea una intencionalidad lúdica.
Aun así, desglosando este sistema de creencias, la analogía del océano funciona como el núcleo de su retórica. Plantea que el universo es una sola masa de agua, inmensa y estática en su esencia, a la que denominan «Ser» o «Dios». Bajo esta mirada, las olas —es decir, los individuos, los planetas o las partículas— serían meras perturbaciones superficiales. Es aquí donde la ciencia disiente radicalmente: una ola es un fenómeno físico de transferencia de energía, no una entidad con capacidad de «creerse» separada. La individualidad biológica no es una «ilusión óptica», sino un hecho evolutivo y metabólico tangible.
El texto sugiere que este supuesto «juego de la dualidad» es el responsable de que percibamos opuestos como salud y enfermedad. Para la medicina y la lógica, estos son estados fisiológicos distintos, no «disfraces» de una misma cosa. Sin embargo, para este pensamiento especulativo, todo es simplemente movimiento de agua tomando formas temporales. Según estos delirios metafísicos, la Realidad se «disfraza» de árbol, de estrella o de ser humano con el único fin de generar experiencia y movimiento, bajo la premisa de que una unidad absoluta sería «aburrida» o «quieta».
Finalmente, el argumento alcanza su punto máximo de irracionalidad al afirmar que para que exista un abrazo se necesitan dos cuerpos que solo «parezcan» estar separados. Esta visión sostiene que en una intervención médica, el paciente y alguien que lo ayuda son, en el fondo, la misma entidad jugando a encontrarse. Este monismo ontológico, que se extiende desde el Advaita Vedanta hasta ciertos idealismos occidentales, es una formulación que dialoga con tradiciones no duales, pero que permanece para siempre fuera del alcance del método científico, siendo relegada al ámbito de la fe o la fantasía filosófica.
La Institucionalización del Saber y la Paradoja de la Exclusión
La contradicción inherente a ciertos círculos de no-dualidad se intensifica cuando el liderazgo es asumido por figuras que, bajo la apariencia de una sabiduría absoluta, replican estructuras de poder autoritarias. En este escenario, la enseñanza de la disolución del ego se convierte, paradójicamente, en el vehículo para su máxima exaltación.
El Autoritarismo del «Supuesto Iluminado»
Uno de los rasgos más críticos en la degradación de estas enseñanzas es la adopción de una postura de infalibilidad. El difusor se presenta a menudo no como un facilitador, sino como un ser que ha alcanzado un estado de «iluminación» definitiva que lo sitúa por encima del escrutinio ajeno.
La Omnisciencia como Barrera: Al proyectar la imagen de alguien que lo sabe todo, se clausura el diálogo genuino. La pregunta del buscador no es recibida como una exploración, sino como una prueba de su «falta de comprensión», permitiendo un control basado en la asimetría del saber.
La Ostentación de Credenciales: Es frecuente el recurso a la acumulación de títulos y el despliegue de erudición en múltiples filosofías y religiones. Esta «colección de saberes» se utiliza como una credencial de autoridad para silenciar la crítica: si el instructor posee un currículum inabarcable, su interpretación se vuelve incuestionable para el resto.
La Manipulación de la Respuesta y el Quiebre de la Indagación
Un elemento adicional que profundiza esta crisis de autenticidad es la inducción dirigida, una técnica de manipulación retórica donde el instructor no busca despertar la conciencia del otro, sino condicionarla. El instructor suele formular sus postulados de manera que solo exista una respuesta «correcta»: aquella que coincide con su propia visión.
A través de sugerencias sutiles o presión social, se moldea el pensamiento de los asistentes hasta que estos terminan respondiendo exactamente lo que el líder desea escuchar. Esta dinámica transforma al grupo en un reflejo narcisista donde los seguidores, buscando aprobación o temiendo el rechazo, adoptan una identidad prestada. Se anula así el proceso vital de duda y contradicción necesario para cualquier integración real.
La Motivación Subyacente: Fama, Obediencia y Lucro
Detrás de este proceder autoritario, suelen esconderse motivaciones mundanas que contradicen el desapego predicado. El dirigente que utiliza estas tácticas busca la consolidación de tres pilares de poder personal: fama, obediencia ciega y beneficio económico. Al transformar la búsqueda de la verdad en un producto de mercado, la exclusividad del saber se monetiza, convirtiendo la espiritualidad en un negocio lucrativo bajo el disfraz de lo trascendente.
El Problema de la Fundamentación y la Exclusión.
A la cuestionable ética de estos dirigentes se suma una debilidad estructural en la premisa misma del no-dualismo. Pese a que se presenta con una retórica pseudocientífica para ganar legitimidad, la no-dualidad carece de comprobación científica alguna. Sus postulados permanecen en el terreno de la especulación metafísica, lo que hace que su enseñanza, impuesta como una verdad absoluta, carezca de un asidero fáctico verificable. En este sentido, el no-dualismo deriva en un sinsentido lógico cuando se intenta imponer como realidad objetiva sobre individuos que plantean dudas razonables.
* La Purga de la Disidencia: Cuando se recurre a la expulsión de miembros críticos, se opera bajo una lógica de supervivencia institucional. El planteamiento de una oposición es interpretado como una amenaza a la autoridad del líder, resultando en un contrasentido: si la realidad es no-dual, la oposición es también expresión de esa totalidad.
* La Fragilidad del Saber Hegemónico: La necesidad de purgar a quienes cuestionan revela una profunda inseguridad estructural. El recurso al destierro es una confesión de impotencia intelectual y una protección de intereses materiales.
El Diálogo entre Iguales como Única Vía
Frente a la estructura piramidal del maestro y sus acólitos, surge la necesidad de un modelo basado en la horizontalidad. En un verdadero grupo de investigadores del no-dualismo, no debería existir jerarquía alguna. La búsqueda de la verdad requiere un espacio de diálogo entre iguales, donde el conocimiento circule libremente y nadie ostente el monopolio de la «visión correcta». Solo a través del intercambio simétrico, donde la autoridad es reemplazada por la indagación compartida, se evita que la enseñanza se convierta en una herramienta de opresión.
Conclusión
Un sistema que requiere de muros, jerarquías rígidas, respuestas inducidas y expulsiones sumarias para sostenerse está admitiendo su incapacidad para encarnar la unidad que profesa. Cuando la base de la enseñanza carece de respaldo científico y el objetivo real es el poder personal, el conocimiento no se usa para liberar, sino para levantar barreras. La verdadera autoridad no proviene de los títulos ni de la exclusión del diferente, sino de una humildad radical donde la verdad no es una mercancía ni un instrumento de control, sino una apertura incondicional a la indagación sin dogmas.
Interesante el planteo del Sr José Goldemberg , al que no estoy seguro de conocer
Le pregunto si su postura critica se basa en algún hecho concreto de exclusión por pensamientos disidentes.
No recuerdo en este sitio que no se haya publicado y respetado las mas diversas opiniones propias o de la inteligencia artificial aunque no coincidieran con el no dualismo
En este sitio no hay ninguna evidencias de poder, religioso, político, o económico .
El único objetivo real es de compartir conocimiento y reflexiones científicas y/o de filosofía mística, manteniendo sin ninguna omisión o censura el dialogo abierto con respeto por el otro.
El único dogma es el amor !
Como científico tampoco tengo todas las respuestas y estoy abierto a escuchar, tanto «verdades» milenarias como conceptos recientes de física cuántica.