Dios Adentro Dios Afuera

persona en posicion de meditación, de fondo un templo

La ciencia como objeto de conocimiento y definida como un sistema ordenado de experimentos no puede estudiar la Yoidad porque no se trata de un elemento externo y porque es imposible de medir. Nosotros los médicos estudiamos el Yo psicofísico como la constelación corporal -emocional que ordena las intuiciones perceptivas emocionales, mentales y de espacio-tiempo.

Este “Yo” parece surgir aproximadamente a partir de los dos años de edad, rigiéndose por lo que en psicoanálisis se conoce como el principio de realidad. A diferencia del Ello, el Yo nos enfoca a pensar en las consecuencias de nuestra conducta.

La Yoidad a la que se refiere Ana es diferente; creo entender que es nuestra verdadera cédula de identidad; como nuestras huellas digitales que nunca cambian, aunque las células de la piel que las componen se renueven constantemente. Además, no se construye: es lo que somos por lo tanto tenemos la misma Yoidad desde nuestro  nacimiento.

Posiblemente la Yoidad explique la empatía, esa comunicación tan importante en la relación médico -paciente. Propongo definir la empatía como la coincidencia en la esencia del otro. No se trata sólo de compasión; es sentirse dentro con una participación realmente afectiva.

Empatía es tomar conciencia de la conciencia del otro que en realidad es la nuestra. Desde cuerpos diferentes, estamos compartiendo la unidad que somos. (Jorge)

Esta percepción de lo más cercano a nosotros, de lo que simplemente somos, suele permanecer inaccesible a la mayoría de nosotros los occidentales. Porque nuestra cultura occidental nos dice que somos este cuerpo-mente, esta personalidad psicofísica.

Por ejemplo, este cuerpo de Ana Jachimowicz que tiene 73 años y otras propiedades, asociado a una personalidad con determinadas características.

Pero si hacemos autoindagación en nosotros mismos, nos percibiremos como PRESENCIA. Para diferenciarla del yo psicológico, la denomino YOIDAD. Esta YOIDAD es intemporal (no sufre cambios en su ser YO), inespacial (no ocupa lugar). Y al tener esas dos características, es inevitable concluir que es la misma en todos.

Las cosas contempladas, percibidas o registradas por esta YOIDAD (objetos, eventos, pensamientos, emociones) cambian. Mi YOIDAD no cambia. 

Mi querido compañero Jorge dice: “no se construye: es lo que somos, por lo tanto tenemos la misma Yoidad desde nuestro  nacimiento”. Y yo permito agregar: quizás incluso desde antes …

(Ana)

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Francisco
Francisco
10 days ago

La palabra clave es coincidir… podemos tener la intensión de empatizar, pero si nuestro nivel de experiencia/conciencia no alcanza a la del otro, la empatía no se da; pero si queda activa la intención, que es muy importante, porque en esencia somos todos lo mismo. Gracias por dejarme expresar.

Jorge Trainini
Jorge Trainini
12 days ago

Cuando el «ser» tiene un corazón bueno, no obtiene respuesta adecuada a su empatía desde los hombres mundanos, pues nos domina la materia. Solo le cabe a ese «ser» el camino de la espiritualidad, que no sabemos a ciencia cierta si es nuestra continuidad, pero que sí comprendemos que la podemos utilizar ejerciendo afecto, solidaridad y consuelo, o sea haciéndonos «carne» de la empatía, es decir, ocupando el lugar del que estamos observando.

Esta consigna fue el fundamento de la medicina llamada Pretécnica, pero el concepto se trasladó al origen de la medicina posterior llamada Técnica, nacida en la isla de Cos (Grecia) donde ambas medicinas convivieron. Sucedió 500 años a.C. Su figura, Hipócrates (hijo, nieto y yerno de médicos) impuso el acto médico, basado en la observación, semiología y pruebas funcionales. Ante pocas posibilidades tecnológicas y terapéuticas en ese tiempo el fundamento fue «hacerse amigo del paciente».

Sorprendente es que la medicina pretécnica se desarrolló en los Asclepiades (templos dedicado al dios médico Asclepios) y lo que asombra más es que los pacientes ingresaban la noche anterior para dormir en el templo luego de darse un baño (purificación) A la mañana siguiente eran visitados por los asclepiones (sacerdotes) que los interrogaban y debían referir sus sueños (incubación). Estos le servían para orientar el diagnóstico. Estos sacerdotes iban con un cayo y los acompañaban serpientes. Recordemos que el cayo y la serpiente se constituyen en el signo médico actual.

El primer párrafo de este escrito con la consigna de empatía y el «hacerse amigo del enfermo» se fueron perdiendo por los avances tecnológicos y actualmente por la medicina robotizada a través de los algoritmos. El acto médico ya no se practica reemplazado por una computadora. Mientras tanto en el camino «la palabra como acto terapéutico» quedó sepultada en el tiempo. No hablemos del tiempo ínfimo de la consulta que hoy se ha instalado.

A pesar de ser cardiocirujano, tuve la dicha de comprobar que lo más valioso que me dejó la profesión fue la enseñanza de que: sí no me hago amigo del enfermo no lo puedo aliviar. Esto puede resultar extraño en la vida actual, pero el mismo razonamiento científico con la mecánica cuántica está dando las respuestas a experiencias que no aquilatábamos. Debemos entender que en las propiedades de lo que estudiamos y observamos están las repuestas que necesitamos, de ahí el valor actual de la medicina nacida en una pequeña islita del Mar Egeo llamada Cos, donde se forjó el espíritu hipocrático que desaguó en el acto médico, como pilar fundamental del arte médico.

Jorge Alfredo Lowenstein
Jorge Alfredo Lowenstein
2 years ago

Gracias Pamela por participar y es un enorme placer leer tus comentarios.
En relación a la definición de empatía, que en el diccionario aparece como “un sentimiento de identificación con algo o alguien”, es en nuestra profesión el acto supremo para entender lo que le está pasando a nuestro paciente.
No es simplemente un acto de compasión; es saber escuchar, prestar mucha atención y tomar conciencia del otro.
En toda esta sección de Ciencia y Espiritualidad, repetimos que la ciencia no es capaz de explicar cómo desde cuerpos diferentes, estamos compartiendo la conciencia en la unidad que somos.
Es difícil comprobar una teoría sobre la conciencia, pero es interesante que el término proviene del latin: conscientia que significa “ compartir” conocimiento.
No sólo como médicos, sino en la cotidianeidad, deberíamos ejercer más la empatía; el mundo sería otro si ese sentimiento fuera universal.
Lamentablemente nuestras personalidades, y especialmente el ego, nos juegan en contra.
La empatía es entonces la coincidencia en la esencia del otro. Al decir de ANA la empatía es un acto de profundo amor.

Abrazos

Jorge

Pame
Pame
2 years ago

Me encantó esta definición… no la había pensado como concepto desde mucho tiempo …varias definiciones no me gustaban….ya me había acostumbrado a solo sentirla … es como estar en el lugar del otro pero sintiéndose como el otro …no es compartir es ser el otro y de ahi que me hizo sentido lo de coincidir en la esencia… Ame esta definición: Gracias!
en relación a la «presencia» acepto -porque entiendo – lo de intemporal e inespacial pero es la misma en todos? somos todo en uno y cada uno es parte de un todo y para ello obviamente debemos perder la individualidad pero aun me cuesta integrarlo
cuando puedas me ayudas en ese concepto

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