«Si manifiestas lo que tienes dentro tuyo, entonces lo que tienes dentro tuyo será tu salvación. Si no manifiestas lo que tienes dentro tuyo, entonces lo que tienes dentro tuyo te destruirá.» (Evangelio gnóstico de Tomás, Israel, s. III aprox.)
Puedes suministrar una interpretación para este texto?
… me cobijé en la intimidad de la nostalgia. La memoria nos provee de la esencia del ser, de la identidad, a ultranza de tantos segmentos que encadenan nuestras vidas. De existencias que sobrellevamos en el pensamiento, y que ya no son. Permanecen resguardadas como episodios diferentes, algunos continuos, otros fragmentados, pero que no dejan de legarnos la pertenencia a una misma subsistencia.
Y esto representa el azote del recuerdo. Parasita en nosotros. No podemos evadirnos de él. Se transforma en una sombra perenne y alerta en el curso de la vida. Esta remembranza sobre lo aciago del ayer, no deja de confrontar con el delirio que se sustenta en edificar el destino. Cuando nos hallamos ante la necesidad de decidir, nuestra actitud, ignorando su real intrascendencia, se sostiene en el fundamento de la eternidad, situación incierta pero también vital para la concepción instintiva de lo humano.
En esta disposición de recobrar lo pretérito se dilapida la posibilidad de disponer del presente. Se utiliza al recuerdo como fuente de predicción. El hoy indolente es un puente que lleva de la realidad a la utopía. ¿Es un estado de necesidad este engaño para conseguir la prosecución de la naturaleza biológica humana? Consciente o evolutivo determina el perfil del frenesí que nos asiste en la travesía terrenal…
Querido Jorge,
A mi parecer, la identidad no la proporcionan los recuerdos, sino la unidad DEL QUE RECUERDA: ése, testigo, idéntico siempre a sí mismo, es el que garantiza la unidad de nuestro ser. Los recuerdos fragmentados, por sí solos, nunca pueden constituir una unidad.
Coincido en el azote del recuerdo, cuando por ignorancia lo confundimos con nuestra verdadera identidad.
Coincido asimismo con la necesidad de una mirada y una vivencia INOCENTE del presente, como la del niño, libre de recuerdos condicionantes.
Gracias Jorge por tu claridad y tu autenticidad de escalpelo
Paz y luz
También tengo esto:
YO NO SOY YO
Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
Qué adecuado!
Vos sabés que yo conocía este poema de JRJ. Pero no lo terminaba de entender. Recién ahora lo entiendo; gracias por traerlo!
Me imagino que habrás leído «Platero y yo». Lo estudié en el colegio. Qué maravilla!
Paz y luz!
Yo pienso que somos canales de la Conciencia y todo lo que pasa a través de ellos configura la realidad.
Como testigos de la existencia en la existencia, nos toca reconocer ese vehículo que somos y alinearlo en favor de lo creado.
Burdamente expresado, si una cañería se ofusca…desprende mal olor.
Te adjunto unas palabras que aportan al tema con la visión de un genio.
Tú estás aquí para permitir
que el divino propósito
del universo se despliegue.
¡Esa es tu importancia!
— ECKHART TOLLE
Gracias Rubén
Un buen punto!!!Me gustó la sabiduría plomeril!!!! 🙂
En efecto, cuando no realizamos la misión que vinimos a cumplir, esto nos provoca gran sufrimiento.
Pertinente la cita de Eckhart Tolle.
Paz y lzu!