La Espiritualidad, entendida como la búsqueda del significado, del propósito y de la conexión con la vida, es huérfana si no se apoya en la Ciencia.
La Espiritualidad no necesariamente implica prácticas religiosas, aunque puede incorporarlas. No necesita apoyarse en dogmas; más bien trata de la exploración personal acerca del Ser.
En la búsqueda de la Verdadera Realidad, la Espiritualidad incorpora explicaciones sobre el Universo y sobre la Naturaleza, con preguntas existenciales sobre la vida y la muerte.
La Ciencia -basada en el razonamiento y en la experimentación- intenta responder a algunos de estos cuestionamientos. Por ejemplo, para entender el comienzo del Universo, la Física y la Cosmología tienen explicaciones acerca de cómo se pudo haber creado el milagro de la vida en la Tierra y cómo la Naturaleza ha alcanzado un estado de suprema belleza y perfección.
La Biología explica la interconexión de todos los seres vivos con su medio, lo que lleva a tomar conciencia de la importancia del otro y de lo otro, confirmando la intuición de los místicos acerca de la unidad y la interdependencia de toda la existencia.
El matemático Benoit Mandelbrot describió a los fractales como estructuras geométricas que se repiten en diferentes escalas hasta el infinito. Esto trata de explicar matemáticamente la belleza y complejidad de la naturaleza y podría ser consecuencia de un orden de infinitud e interconexión subyacente con el Universo.
Cada parte contiene el todo, y esa armonía y orden es compartida por la Espiritualidad, entendida como la profunda conexión entre el individuo (microcosmos) y el todo (Universo o Conciencia Universal ).
La Física Cuántica expone cómo partículas subatómicas separadas pueden en forma instantánea influenciarse entre sí lo que confirma la interconexión de todas las cosas (entrelazamiento cuántico). Todo está interrelacionado.
La discusión sobre la relación entre materia y conciencia es relevante. La muerte podría ser sólo un cambio en el estado de existencia o conciencia. La Física Cuántica reconsidera lo que entendemos por materia, lo que permitiría interpretar a la muerte no sólo como el final de nuestros cuerpos, sino como un cambio o transición en el estado de la Conciencia.
Se han investigado fenómenos como la meditación profunda o estados cercanos a la muerte que sugieren la existencia de una Conciencia Cósmica o Universal.
Las Ciencias Médicas, por otra parte, han confirmado que la soledad es altamente perjudicial , que una parte importante de la sanación es una vida social y espiritual plena; que el corazón es un órgano consciente, resonador de todas las emociones, y que el cerebro es el transmisor de una Superconciencia.
Según esta visión, la Conciencia no es sólo el producto de procesos neuronales, sino que está vinculada a fenómenos cuánticos que podrían conectarse con una Conciencia Universal.
Espiritualidad y Ciencia se complementan en la búsqueda de un mayor entendimiento de lo que somos ,con un enfoque integrador que pueda ofrecer una visión más completa de la verdadera realidad. (Jorge Lôwenstein, Argentina, 1944)
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Lo que en Occidente denominamos “Ciencia” es el tipo de conocimiento humano que se propone describir el mundo objetivo (el mundo de objetos), revelando su constitución y leyes de funcionamiento. La verificación última será pragmática: algo será verdad si “funciona”, o sea, si permite manipular exitosamente la realidad. Aun la Ciencia denominada “teórica” debe ser convalidada mediante experimentación que muestre la eficacia práctica de los postulados teóricos acerca de la constitución de la realidad.
La Mecánica Cuántica del último siglo es más valorada por su aplicación práctica en láseres, iluminación LED, pantallas táctiles, semiconductores, transmisión de datos por Internet, encriptación, resonancia magnética y tomografías de mucha mayor precisión, paneles solares, superconductores, nanotecnología, etc., que por las consecuencias teóricas de sus afirmaciones acerca de la constitución última del Universo.
La Espiritualidad es aquella rama del conocimiento humano que parte de la premisa de la presencia universal del Espíritu viviente. A ello accede no mediante un conocimiento objetivante, sino por vivencia intuitiva de identidad absoluta.
Se trata por lo tanto de dos ámbitos diferentes del quehacer humano, con distinta metodología de acceso a sus saberes. La Ciencia occidental utiliza las facultades humanas de la percepción sensorial y el razonamiento deductivo e inductivo, mientras que la Espiritualidad utiliza la inmediatez intuitiva del “ser eso”.
Las distorsiones epistemológicamente incorrectas ocurren cuando cada uno de esos ámbitos intenta incursionar en el otro utilizando su metodología propia. Ni con el método experimental podemos descifrar incógnitas espirituales, ni con la intuición inmediata podremos descubrir verdades científicas.
Sin embargo, no se trata de dos compartimentos totalmente estancos. Se complementan e influyen mutuamente, en una concepción integral de la Realidad.
“La Espiritualidad, sin Ciencia, es ciega…..” decía Albert Einstein.
O sea, la Ciencia es el mejor intento occidental de describir y conocer el mundo manifestado, el mundo de la diversidad y la multiplicidad. Este es el mundo en que debemos desenvolvernos para cumplir con la misión para la que hemos venido. También lo necesitamos para cuidar nuestro cuerpo y ejercer las cualidades divinas del amor y la creatividad.
A mi entender, el buscador espiritual debería confiar en la Ciencia para todo lo que tiene que ver con el mundo de la relatividad, o sea, el manejo de las distintas circunstancias de la vida práctica, llámese subsistencia, salud, vida personal, familiar o social, etc. Pero no debería pretender reemplazar al conocimiento científico (el más actualizado de su época) en todas las cuestiones concernientes a lo relativo condicionado. Si la Espiritualidad no recurre a la Ciencia para estos menesteres, caerá en la magia o la superstición. (Ana Jachimowicz, Argentina, 1950)
Esta posición a ultranza de no hallarle sentido de continuidad a la existencia tiene su debilidad. No deja de ser una posición mística por su fundamentalismo antirreligioso. Lo único que lo distancia de ella es que actúa con el imperio de la razón desprovista de fe, quimeras e intuiciones. Se basa en el alcance de la reflexión para acaparar la realidad. Aunque esta sea accidental. Con la estrechez que produce la observación desde una determinada situación y derivada del interior de la propia conciencia que juzga. Esta consideración determina que la realidad circundante sea relativa y subjetiva. Es así como el escepticismo se aferra a una facultad opuesta al acto religioso, aunque represente el desapego total de la esperanza.
El punto frágil se basa en evaluar si la reflexión es el hecho fundamental y concreto para efectuar el análisis. ¿Debemos considerar a la intuición como el origen del logos? En certeza, no sabemos cuánto existe por sí mismo o se halla en nuestra imaginación. La intuición y la reflexión constituyen el complemento de la realidad que creemos ver. Y esto debe ser considerado en un contexto de intención de realidad y no como la misma contingencia existente.
Plantea la duda de si es un proceso derivado de lo que nos emociona en nuestro interior, o existe como hecho propio independiente de nosotros. En este aspecto nos asemejamos a las criaturas más primitivas en la visualización de lo circundante. Esta disyuntiva puede funcionar como una deslealtad impuesta desde el sistema natural o el mismo ser partícipe de un acto sublime, el de la conmiseración.
El escéptico duda y no excluye la posibilidad del desarrollo de la fe. El realista asume el alcance de su posibilidad. ¿Pero qué hay más allá de este alcance o presagio? Es saber del padecimiento para no sufrir la fe. No desempeña ninguna mejora en su condición real, salvo la de no sentirse defraudado en la situación ambicionada.
El Universo como Conciencia Unificada
Muchas tradiciones espirituales y místicas sugieren que la realidad no es una colección de objetos separados, sino una conciencia unificada. Se cree que lo que percibimos como materia, energía y espacio-tiempo son manifestaciones de esta conciencia subyacente. Desde esta perspectiva, no estamos separados del universo; somos una parte intrínseca de él, una «gota» en un «océano» de conciencia. Por ejemplo, en el hinduismo, el concepto de Brahman representa la realidad última, que es pura conciencia.
La Naturaleza Nos Habla a Través de Símbolos y Conexiones
Si el universo es conciencia, entonces su «habla» no sería a través de palabras, sino mediante experiencias, sincronicidades y patrones. La naturaleza nos ofrece un lenguaje simbólico constante:
Las estaciones y los ciclos de la vida y la muerte.
Las sincronicidades, que son coincidencias significativas que nos guían o nos dan una perspectiva.
La intuición, que a menudo se siente como una «sabiduría interior» que nos llega de forma inesperada.
La Perspectiva de la Física
Aunque la ciencia convencional no ha validado esta idea, hay ramas de la física teórica y la cosmología que han considerado conceptos relacionados. Por ejemplo, la mecánica cuántica muestra que a nivel subatómico, las partículas no se comportan como objetos sólidos y predecibles, sino como ondas de probabilidad. La observación del experimentador puede influir en el resultado, lo que ha llevado a algunos a preguntarse si la conciencia juega un papel fundamental en la formación de la realidad.
¿Y la neurociencia?
La neurociencia estudia cómo la conciencia emerge del cerebro, pero aún no tiene una explicación completa sobre qué es la conciencia en sí misma. Algunos neurocientíficos y filósofos han planteado que la conciencia no es solo un producto del cerebro, sino una propiedad fundamental del universo, similar al espacio o el tiempo.
Pensar en el universo como conciencia puede abrirnos a una forma de vida más conectada y significativa. Nos anima a estar más atentos a los patrones, las intuiciones y la belleza que nos rodean.
«Según esta visión, la Conciencia no es sólo el producto de procesos neuronales, sino que está vinculada a fenómenos cuánticos que podrían conectarse con una Conciencia Universal»… este planteamiento suena a ciencia ficción para niños según, por ejemplo, la psicología científica (que se enseña en universidades) la cual se basa netamente en procesos neuronales medibles y manipulables, esta disciplina fundamental para ayudar a entender al Ser ahora esta carente de Alma y menos que pudiera existir una Conciencia Universal que nos interconecta.